«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 15 de septiembre de 2017

Sobre el carácter que deben tomar las discusiones

Enver Hoxha junto a Saturnino Paredes

«En el curso de la depuración revolucionaria del partido, vosotros, a nuestro conocimiento, habéis aplicado ciertas formas de trabajo revolucionarias, marxistas leninistas, que no sólo son justas para vosotros que estáis trabajando a preparar la revolución, sino que son hasta indispensables para nosotros quienes triunfamos y estamos ahora profundizando ese fortalecimiento. La revolución languidece si no se toma medidas para prevenir estos fenómenos, si no procede en la revolucionarización continúa del partido. Pienso en particular en las tendencias de algunos de sus camaradas que, por lo que hemos oído, tienden a dirigir interminables discusiones en las organizaciones de base, olvidando los problemas esenciales del partido. Los debates impregnados de un espíritu mórbido no proceden de sentimientos y de ideas realistas verdaderamente marxistas leninistas, sino de sentimientos e ideas subjetivistas. El criticismo que parte de declaraciones poco saludables nunca es constructivo, por el contrario, desmoralizan a los revolucionarios y obstaculizan la revolución. Este fenómeno, aunque raro, también ocurre en algunas de las organizaciones de base de nuestro partido, donde también hay algún elemento que otorga más importancia a las cuestiones secundarias y los problemas personales. Así, cuando alguien comete un error la discusión en la organización de base del partido no versa sobre este error, sino sobre los «bellos ojos» de este o aquel, cuando las discusiones prosiguen sin cesar de reunión en reunión y en un espíritu malsano, los grandes problemas esenciales de la organización entonces son descuidados forzosamente, los comunistas riñen entre ellos y se dividen en grupos y en camarillas. Cuando estos grupos o camarillas se presentan en principio quizás parezca que no tengan una naturaleza política, sino un carácter personal, porque ellos no se presentan al principio en contra del partido directamente. Sin embargo, yendo persona contra persona la discusión ya no se basa en principios, y los desacuerdos tienden a ampliarse, debilitando o poniendo en peligro al partido. Así pues, la organización básica del partido se divide en dos, los esfuerzos del partido para resolver los problemas que le preocupan comienza a disminuir, la gente solo está ocupada con los problemas personales y las discusiones sin importancia, mientras problemas esenciales se descuidan y la organización se debilita.

El partido nos enseña que las deficiencias y errores no deben permitirse en nuestras filas. Tan pronto como sean descubiertos ellos deben ser criticados y corregidos al tiempo de prevenir que ellos se extiendan hasta el punto de que se cree un cisma». (Enver Hoxha; Los objetivos se consiguen a través de acciones y no de discusiones estériles; De una conversación con el Secretario General del Partido Comunista de Perú Saturnino Paredes Macedo, 12 de julio de 1969)

El apoyo del PCE(r) a los nacionalismos pequeño burgueses; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«ETA cumplía el rasgo de ser una banda terrorista de visión nacionalista pequeño burguesa. Aquí el PCE (r) también mantuvo una postura basada en el seguidismo total, incluso llegando a pedir el voto por sus organizaciones legales:

«A raíz de la detención de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, surgió entre nosotros la propuesta de apoyar en las próximas elecciones a dicha coalición a fin de mostrar la solidaridad activa de la clase obrera respecto al MLNV y poder contrarrestar al mismo tiempo, en la medida de nuestras posibilidades, la nueva ofensiva terrorista emprendida por el Estado español contra el pueblo vasco. Pues bien, de todos es conocida cuál es la posición del PCE (r) respecto a las elecciones organizadas por el régimen, nuestra táctica boicoteísta, encaminada a aislarlo todavía más; ahora bien, en unas circunstancias como las que acabo de describir, el voto favorable a H. B. contribuiría a ese aislamiento y a una mayor confluencia de las fuerzas populares. (...) Ateniéndonos, además, al hecho de que el MLNV no suele hacer una utilización oportunista de su participación en las instituciones, nosotros deberíamos apoyarles, y hacerlo, además, de manera consecuente, sin poner por nuestra parte ninguna condición». (Informe Político presentado por el camarada M.P.M. (Arenas) al Pleno del Comité Central, junio de 1997, publicado en Resistencia núm. 36, junio de 1997)

¡Por supuesto Herri Batasuna no utilizaba las elecciones con propósitos oportunistas, claro que no! Un grupo infecto de ideas tercermundistas, nacionalistas, chovinistas, y socialdemócratas solo intentaba concertar mezquinas alianzas con la derecha nacionalista y católica del Partido Nacionalista Vasco (PNV) el cual había demostrado ser un traidor a los intereses del proletariado vasco desde hacía décadas:

«El que Herri Batasuna esté promoviendo una alianza o algo semejante con el PNV y otras fuerzas políticas de la gran burguesía vasca, no ha de llevarnos a regatearle ningún apoyo». (Informe Político presentado por el camarada M.P.M. (Arenas) al Pleno del Comité Central, junio de 1997, publicado en Resistencia núm. 36, junio de 1997)

La postura del PCE (r) sobre ETA no es sino el resultado de su incapacidad de aunar fuerzas y apoyos en Euskadi, por lo cual creyeron que no podían hacer otra cosa que actuar como comparsa para ganar simpatías. Por supuesto para el PCE (r) hubiera sido una labor muy tenaz y angustiosa realizar su propio análisis respecto a ETA y tomar una postura marxista al respecto, pero comprendedles, ellos son más de seguidismo a ultranza, por eso no son marxista-leninistas sino sujetos que creen ser marxista-leninistas; y en efecto, son otra cosa: maoístas para ser exactos. Los desarrollos de ETA y su partido afín Herri Batasuna son bien conocidos, yendo a la deriva en programas irreales y sin una conexión real con las masas, finalmente los restos de estas organizaciones derrotadas se han ido integrando en partidos como Bildu y Sortu, de aún mayor calado reformista y oportunista que las de entonces, y que andan lejos de haber logrado la hegemonía en Euskadi pese al mayor número de concesiones.

¿No es esta la misma situación que se ve hoy repetida en Cataluña donde el PCE (r) y sus apologistas apoyan públicamente a la Candidatura d'Unitat Popular (CUP) y al proceso en que resulta de aliado con los restos de Convergència i Unió (CiU), partido corrupto de la burguesía catalana nacionalista conocido por sus medidas antipopulares y por traficar con los intereses nacionales? Claro que es lo mismo. Repiten el mismo error que cometieron en los 80 con Herri Batasuna.

Hagamos unas breves anotaciones sobre el actual proceso soberanista de Cataluña, conocido en Cataluña como «procés». Tras la aprobación del Estatuto de Cataluña de 1979 que venía a ser la restitución del Estatuto de la II República. Durante el gobierno tripartito (2003-2010) PSOE-ERC-ICV-EUiA el Parlament de Cataluña aprobó en 2005 un nuevo Estatuto, refrendado por Madrid. En 2006 CIU y PSOE encabezaron una nueva reforma del Estatuto de Autonomía, de nuevo con la aprobación masiva del Parlament. En 2010 a propuesta del PP y con el apoyo de otros grupos, el Tribunal Constitucional Sentenciaba que el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006 era inconstitucional, anulándolo. Como respuesta, los grupos independentistas celebraron consultas no oficiales sobre la independencia de Cataluña. A partir de entonces en Cataluña se lucha por ver quién lleva la batuta del independentismo. En 2017 el Presidente Puigdemont ha anunciado que el 1 de octubre de 2017 tiene intención de que se celebre el referéndum bajo la pregunta si se desea un Estado catalán independiente y republicano.

¿Pero quiénes de esas fuerzas actuales que lideran el proceso independentista?

Su principal fuerza es la antigua «Convergència i Unió» (CIU) una fuerza soberanista pero no independentista, dirigida desde la «Transición» por el nacionalista liberal Jordi Pujol, quién jugó un papel determinante en mantenimiento de la estabilidad de la joven democracia burguesa española posfranquista. Sería solamente ya en los recientes sucesos y bajo el liderazgo del también famoso corrupto Artur Mas que CIU empezaría a hablar de independencia. El cambio repentino de CIU en la cuestión de apoyar un regionalismo a un independentismo corresponde al oportunismo puro y duro, un as en la manga para desviar las atenciones de las gestiones gubernamentales de CIU y la burguesía catalana. Los casos de corrupción son incontables: Banca Catalana, Caso ITV, Caso Palau, Caso 3%, Operación Clotilde, etc. Tras los fiascos electorales y estos sonados casos de corrupción recientes de Pujol-Mas el partido se refundó en 2016 bajo la denominación Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), siendo aún oficialmente Artus Mas el líder de la formación, mientras que el actual Presidente de Cataluña es otro militante: Carles Puigdemont. Eso indica que el PDeCAT no quiere deshacerse de sus cadáveres ni aunque le suponga autoperjudicarse.

La aliada pero rival del PDeCAT por liderar el proceso independentista es Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que ha sido siempre una fuerza nacionalista y pequeño burguesa que reivindicaba el derecho de autodeterminación y que contó con algunos méritos históricos progresistas durante los años 30 y 40, pero que en lo sucesivo de la posguerra demostró verse nucleado y liderado ya totalmente por elementos de la propia burguesía catalana. En las últimas décadas la ERC del oportunista Josep-Lluís Carod-Rovira ha sido la mejor muleta tanto para el PSOE como para CIU en los diversos gobiernos catalanes en coalición, responsable directo pues, de la política capitalista catalana y de sus fraudes. Desde 2015 ERC se agrupa con CIU –actualmente PDeCAT– y otras organizaciones en la coalición nacionalista e independentista «Junts pel Sí», obteniendo un 39,9% en las elecciones al Parlament de 2015. Su actual líder es Oriol Junqueras que no desmerece nada a la política oportunista de sus predecesores como Rovira.

Desde los 80 contamos con la Candidatura de Unidad Popular (CUP) dirigida por David Fernández, que ha venido a ocupar la bandera pequeño burguesa abandonada por ERC, de fuertes rasgos nacionalistas que apuestan por un separatismo a ultranza, en los últimos cinco años ha tenido mayor presencia electoral obteniendo un 8,21% en las elecciones al Parlament de 2015. La CUP rechazó ir en coalición con Junts pel Sí. Más tarde cedió dos de sus votos para que la coalición Junts pel Sí aprobase sus presupuestos, en palabras de sus dirigentes «Es un sí condicionado. Es un sí al referéndum».

El proceso capitaneado por el PDeCAT/ERC-CUP aspira a dos objetivos según el escenario: por un lado, en caso de éxito, a la independencia y a la estructuración de un Estado burgués; por el otro, la no independencia, pero conquistando mayores competencias para el gobierno autonómico, especialmente en materia fiscal –dada las actuaciones creemos que este es el objetivo primario–. Es precisamente por esta razón que el nacionalismo español actúa impidiendo la consulta, su objetivo es que no se lleve a cabo para no verse obligado a: o bien tener que dar concesiones al gobierno autonómico como último «soborno»; o bien tener que llamar a una consulta vinculante.

El nacionalismo catalán independentista en desarrollo, que es de mayoritario carácter burgués, imperialista, resulta tan peligroso y supremacista como el nacionalismo español burgués que no quiere tal independencia por motivos económicos obvios de una región tan productiva y de alto valor industrial y terciario. Para ello el nacionalismo español piensa no permitir nunca la celebración del referéndum independentista o hacer de forma global consultando a todo el conjunto de la población española, no solo a la catalana.

Ambos nacionalismos son responsables directos del deterioro en materia de derechos civiles, laborales y sociales sufridos por la clase obrera catalana y española dado el caso; por ejemplo: la policía autonómica fue enviada por los independentistas de derecha burguesa en la Generalitat a reprimir a los independentistas pequeño burgueses de «izquierda» que ocupaban las plazas, también está el caso de los suicidados en los CIE's catalanes, además del vaciamiento de contenido de la Seguridad Social por los entes autonómicos; y en materia de relaciones internacionales cada uno se ha aproximado a Estados imperialistas para respaldar sus intereses: los nacionalistas españoles se aproximaron a los EE. UU. y los nacionalistas catalanes se han aproximado a Israel con quién han firmado convenios de cooperación en materia militar y educativa pretendiendo obtener el apoyo estadounidense vía sionismo, y por cuanto «tapándose la nariz y los ojos» ante los crímenes que sufren los palestinos, tampoco podemos pasar por alto que uno de los factores nacionalistas catalanes, el Fútbol Club Barcelona, tiene relación comercial publicitaria con la monarquía árabe absolutista feudal de Qatar involucrada en el origen y expansión de la guerra en Oriente Medio, y tristemente célebre por sus ataques contra los derechos humanos fundamentales especialmente de los foráneos. Vale recordar que el nacionalismo catalán tiene un comportamiento que de tan frecuente es un cliché, según sus intereses borra toda contradicción, y es así como vemos a la derecha burguesa entablando unidad con la izquierda burguesa de cara a los próximos comicios; en ese sentido no podemos olvidar que en el pasado el nacionalismo catalán de derecha burguesa jugó un papel determinante en la construcción del Estado español posfranquista, y en tales hechos fue determinante en la aceptación de la herencia de la jurisprudencia franquista en todo lo concerniente al Estado: así como en la imposición de la monarquía parlamentaria. Dicho de otro modo: el Estado español actual es una construcción de todos los nacionalistas españoles incluido el nacionalismo catalán y vasco.

Efectivamente como decía el marxista-leninista catalán Joan Comorera no se puede ser «demócrata en el interior y neofascista en el exterior», no se puede resolver ni el problema nacional ni resolver las tareas democrático-burguesas ni socialistas «si se está a su vez al servicio de los imperialismos» que «pretenden dominar y esclavizar al mundo entero», es decir no se pueden conseguir estas tareas de la revolución en el ámbito nacional «si no se lucha a muerte contra la fuerza que sostiene y prolonga su vida miserable: el imperialismo». Como hemos declarado mil veces; la línea en la política exterior es el reflejo de la política interior, y tienen una interconexión dialéctica innegable, por tanto un partido que en su línea exterior apoya al imperialismo no tiene capacidad teórica –por que no entiende el carácter del imperialismo ni cómo combatirlo– ni práctica de recuperar la soberanía del país y mucho menos de construir el socialismo –porque dicha fuerza política seguirá sometido a los imperialismos o se tendrá un mismo proyecto imperialista–.

La CUP, como otros colectivos, se presenta bajo el esquema «independencia, socialismo, feminismo» y a veces hasta reivindican el marxismo. No obstante, aquí hay dos eslóganes que evidencia que no estamos ante una organización marxista, y en el eslogan que acierta no se atienden a los que entienden los marxistas por ese concepto. Echemos un ojo con profundidad.

martes, 12 de septiembre de 2017

Los trágicos acontecimientos de Chile, enseñanza para los revolucionarios de todo el mundo; Enver Hoxha, 1973



«La tormenta contrarrevolucionaria en Chile continúa azotando furiosamente a las masas trabajadoras, a los patriotas y a los combatientes de ese país. Las fuerzas de derecha, que llegaron al poder por medio del golpe de Estado del 11 de septiembre, están imponiendo semejante terror que hasta los hitlerianos les envidiarían. La gente es asesinada y masacrada en plena calle, en los centros de trabajo, en todas partes, sin juicio y bajo cualquier pretexto. Incluso los estadios deportivos han sido transformados en campos de concentración. Está siendo pisoteada la cultura progresista y son quemados en las plazas, al estilo nazi, los libros marxistas. Los partidos democráticos, los sindicatos y las organizaciones democráticas han sido declarados fuera de ley, y un obscurantismo medieval envuelve a todo el país. Aparecen en la primera línea del escenario político las fuerzas más tenebrosas, los ultrarreaccionarios fanáticos, los agentes del imperialismo estadounidense. Las libertades democráticas, que el pueblo había conquistado con su lucha y con su sangre, desaparecieron en un solo día.  

Los acontecimientos de Chile afectan no sólo al pueblo chileno, sino a todas las fuerzas revolucionarias, progresistas y amantes de la paz en el mundo, por ello, corresponde extraer lecciones de ellos no sólo a los revolucionarios y a los trabajadores de Chile, sino también a los de los demás países. Aquí, naturalmente, no se trata de analizar los detalles y las circunstancias de simple carácter nacional, o bien los actos específicos de la revolución chilena, las deficiencias y los errores que no rebasan su marco interno. Nos referimos a aquellas leyes generales que ninguna revolución puede soslayar y que, por el contrario, toda revolución está obligada a aplicar. Se trata de enfocar y de apreciar a la luz de los acontecimientos chilenos los puntos de vista correctos y los erróneos en la cuestión de la teoría y de la práctica de la revolución, de verificar cuáles son tesis revolucionarias y cuáles oportunistas, de establecer cuáles son las posiciones y actuaciones que contribuyen a la revolución y cuáles a la contrarrevolución.  

Hay que decir en primer lugar que el período en que el gobierno de Allende permaneció en el poder no es un período que pueda ser fácilmente borrado de la vida del pueblo chileno, así como de toda la historia de América Latina. Constituyéndose en intérprete de las reivindicaciones y los anhelos de las amplias masas populares, el gobierno de la Unidad Popular emprendió una serie de medidas y puso en práctica una serie de reformas, encaminadas a la consolidación de la libertad y de la independencia del país, al desarrollo independiente de su economía.  

El gobierno de Allende golpeó duramente tanto a la oligarquía nacional como a los monopolios estadounidenses que tenían en sus manos todas las llaves y hacían la ley en el país. El inspirador de esta línea progresista y antiimperialista fue el presidente Salvador Allende, una de las figuras más nobles que América Latina ha dado al mundo, eminente patriota y combatiente demócrata. Bajo su dirección el pueblo chileno luchó por la realización de la reforma agraria, luchó por la nacionalización de las compañías extranjeras, luchó por la democratización de la vida del país y por arrancar a Chile de la influencia estadounidense. Allende apoyó enérgicamente los movimientos antiimperialistas de liberación en América Latina y convirtió su país en refugio para todos los combatientes por la libertad perseguidos por los reaccionarios y las juntas militares de América del Sur. Respaldó sin reservas los movimientos de liberación y antiimperialistas de los pueblos y se solidarizó consecuentemente con la lucha que libran los pueblos vietnamita, camboyano, palestino y otros.  

¿Podían los latifundistas chilenos perdonar a Allende esta línea y esta actividad, viendo que su tierra era distribuida a los campesinos pobres? ¿Podían soportarle los fabricantes de Santiago que habían sido expulsados de las fábricas al ser nacionalizadas? ¿O bien las compañías estadounidenses, que perdieron su poderío? Era seguro, que estos se confabularían un día para derrocarlo y restablecer sus privilegios perdidos. Pero aquí se plantea una pregunta lógica: ¿sentía Allende la atmósfera que le rodeaba, se daba cuenta de los complots que se tramaban contra su gobierno? Por supuesto que sí. La reacción actuaba abiertamente. Asesinaba a ministros, a funcionarios de los partidos gubernamentales y a simples empleados. A instigación de la reacción y bajo su dirección fueron organizadas las huelgas contrarrevolucionarias de los transportistas, de los comerciantes, los médicos y otras capas pequeñoburguesas. La reacción finalmente, incluso probó su fuerza con un golpe de Estado militar llevado a cabo en junio, pero que no alcanzó su objetivo. Fueron descubiertos algunos planes de la CIA para derrocar el gobierno legítimo.  

Estas embestidas de la reacción interna y externa debían haber sido suficientes para hacer sonar la alarma y para meditar bien las cosas. Deberían haber sido suficientes para poner en práctica la gran ley de toda revolución, es decir oponer a la violencia contrarrevolucionaria la violencia revolucionaria. Pero el presidente Allende no hizo nada, ni siquiera se movió. Desde luego, él no puede ser acusado de carencia de ideales. Amaba con toda su alma la causa por la que luchaba y estaba firmemente convencido de su justeza. No le faltaba valor personal y estaba resuelto a llegar, como efectivamente llegó, incluso, hasta el sacrificio supremo. Pero su tragedia radica en que confiaba en el recurso a la razón para convencer a las fuerzas reaccionarias de que renunciaran a su actividad y cedieran por las buenas sus antiguas posiciones y privilegios.  

En Chile se pensaba que las más o menos viejas tradiciones democráticas, el parlamento, la actividad legal de los partidos políticos, la existencia de una prensa libre, etc. representaban un obstáculo insuperable para cualquier fuerza reaccionaria que intentara adueñarse del poder por medio de la violencia. Pero la realidad confirmó lo contrario. El golpe de Estado de las fuerzas de derecha probó que la burguesía tolera algunas libertades en tanto que no resulten lesionados sus intereses esenciales, y que cuando ve éstos amenazados, entonces no tiene en cuenta ética alguna.

Las fuerzas revolucionarias y progresistas de Chile han sufrido ahora una derrota, que, aunque bastante grave, es también pasajera. Se puede derrocar un gobierno constitucional, se puede asesinar a miles de personas y crear decenas de campos de concentración. Pero el ansia de libertad, el espíritu rebelde de un pueblo no pueden ser asesinados ni encarcelados. El pueblo resiste y eso demuestra que las masas trabajadoras no se conforman con la derrota, que están resueltas a extraer enseñanzas de ella y a continuar avanzando por el camino revolucionario. La lucha de liberación contra la reacción y el imperialismo tiene sus zigzags y sus altibajos. No cabe duda de que el pueblo chileno, que tantas pruebas de elevado patriotismo ha dado, que ha manifestado tanto amor a la libertad y a la justicia, que tanto odia al imperialismo y la reacción, sabrá movilizar sus fuerzas, luchar medida por medida contra sus enemigos y garantizar la victoria definitiva.  

martes, 5 de septiembre de 2017

Aclaraciones pertinentes sobre el atentado terrorista en Barcelona y sobre el rol del islam [Recopilación documental]; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El bombardeo de mentiras y ocultamiento de la prensa al respecto de las causas del atentado en Barcelona y del rol de la religión musulmana, tienen como objetivo la manipulación. Veamos punto por punto lo más importante a clarificar.

1) Tras los atentados del 17 de agosto de 2017 ha sido realmente bochornoso ver cómo los medios de comunicación burgueses hablan de este fenómeno. No buscan entender cuáles pueden ser los motivos que llevan a jóvenes menores de 25 años a radicalizarse y cometer un acto así, pasan de lejos por cuestiones elementales tales como: la inadaptación, el desempleo, la frustración, la discriminación, la falta de oportunidades, y un largo etc. que resultan de las relaciones capitalistas de producción que imperan y dan lugar a la exclusión, y que por lo demás redunda en el autoaislamiento subjetivo y cultural que se condensa en un proceso de «guetificación» que sufre buena parte de la inmigración y población musulmana, algo que se expresa en el sentimiento de «ellos y nosotros» en uno y otro lado. 

Tampoco se analiza qué argumentos pueden vender los imanes «salafistas» para convencer a estos jóvenes para que desarrollen una ideología antioccidental que muchas veces se solapa al «takfirismo» –es una corriente fundamentalista del islam que acusa a otros musulmanes de herejía al no tener una lectura fundamental y por tanto de enemigos de Alá y el islam–; que los lleva en definitiva a perpetrar atentados contra objetivos civiles. También pasa desapercibido para esos medios la colaboración de España en las aventuras de Irak o libia, o los vínculos con Israel y EE.UU.; los dos países que más daño causan a los pueblos musulmanes hoy en día, y que de hecho están en el punto de origen del «yihadismo moderno», cuestión que si analizamos concluiremos que da argumentos de sobra a los fundamentalistas para nutrir su propaganda de un «islam sitiado» y a la defensiva ante la embestida del «cruzado occidental».

La hipocresía de la prensa occidental llega al punto de que los atentados de París, por ejemplo, fueron publicitados a todas horas, mientras atentados de mucha mayor magnitud ocurren cada poco tiempo en otros países menos «populares» sin que tengan cobertura alguna, y de hecho la mayoría de ellos se dan en países de población musulmana. Así el yihadismo lejos de lo que se cree, ha atentado desde 2000 al 2014 en un 87% de países de mayoría musulmana, no de mayoría cristiana ni judía; de hecho sépase como punto interesante no ha habido un solo atentado de ISIS contra Israel lo cual no puede ser una mera casualidad ya que ambos mantienen cordiales relaciones. Estos atentados han causado nada más y nada menos que más de 72.000 víctimas mortales, 63.000 de ellos en países donde el islam es la religión mayoritaria como decíamos: Irak han tenido un 7% de los atentados con 16.000 muertos aproximadamente; Afganistán un 4% con 14.000 muertos; Argelia un 2% con 2.300 muertos, Somalia un 1,5% con 3.600 muertos; Pakistán 1,4% con 7.2000 muertos; Nigeria un 1,2% con 10.000 muertos, etc. Datos irrefutables que desmontan la propaganda fascista de grupos como Hogar Social sobre el origen y el fin de estos atentados, pues los ocurridos en los países de Europa Occidental sólo constituyen un 0,1% de los 15. 818 atentados desde entonces. Durante la última década no hay por tanto un acoso a Europa como se dicen desde los medios fascistas. Ni siquiera con el recrudecimiento de los atentados en Europa con los sucesos de Berlín, Bruselas, Niza, París, y demás mofifica el hecho de que se está muy lejos de igualar lo que sufren los países africanos o asiáticos con el yihadismo. Otro dato: en 2017 de las 10.000 víctimas en los 939 atentados, un 95% se produjeron en países de mayoría musulmana. ISIS pretende atentar en esas zonas musulmanas porque a sus ojos son gobiernos traidores de la doctrina del Islam.

España y la doble moral de su gobierno es tal que es uno de los mayores exportadores de armas del mundo –la séptima potencia mundial–, y lo hace tanto a países de los que se queja de «falta de libertades democráticas» –Egipto o Venezuela– como de otros de los cuales ni se molesta en denunciar esa falta de derechos mientras simplemente se llenan los bolsillos con los negocios y beneficios de la industria armamentística –Turquía, Marruecos o Arabia Saudí–.

Como anotación los métodos del yihadismo en Europa han evolucionado desde un uso de arma blanca, pasando por explosivos hasta el uso de vehículos, lo que indica que para perpetrar un atentado masivo no hace falta métodos sofisticados ni conocimientos especiales, y que como otros terrorismos de la historia es muy fácil de sembrar el pánico si se desea, más cuando por cuestiones de fanatismo religioso y la idea de una vida llena de lujos y placeres en el paraíso, los yihadistas a diferencia de anteriores terroristas, no están dispuestos a ser hechos presos sino a dar la vida en el sentido literal, incluso con atentados suicidas. Véase este caso donde los terroristas después de los atentados portaban chalecos-bomba falsos con el objetivo de ser abatidos tras cometer la masacre. Según dicen los analistas en próximos años los ataques yihadisas se podrían centrar en ataques informáticos y a recintos como centrales nucleares.

viernes, 1 de septiembre de 2017

El apoyo del PCE(r) a las bandas terroristas; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Precisamente, la RAF en Alemania declaraba sentirse inspirada en los Tupamaros. La RAF era aliada de los GRAPO, pese a sus leves divergencias siempre mantuvieron grandes relaciones, y como los GRAPO reconocían era un grupo con el que se sentían identificados. ¡Faltaría más!:

«¿Qué tipo de relaciones mantienen con otras organizaciones europeas como el IRA o la RAF de Alemania?

Bueno, los medios de comunicación han estado especulando durante estos años sobre las supuestas relaciones de los GRAPO con otras organizaciones revolucionarias de Europa. ¿Qué podemos decir sobre estas especulaciones? Con el IRA no mantenemos ningún tipo de relaciones, aunque comprendemos y apoyamos su justa lucha nacional. ¿Con la RAF y otras organizaciones antifascistas e internacionalistas? pues que nos sentimos mucho más identificados, no hay por qué negarlo». (Entrevista a miembros de los GRAPO, 1990)

La RAF fue otro grupo denunciado por los marxista-leninistas alemanes por cometer las mismas desviaciones típicas de «bandas armadas»:

«Como comenzó todo esto es bien conocido. En la Alemania Occidental de 1972 querían comenzar la lucha armada, fiel a sus modelos a seguir: «Mao, Fidel, Giáp, Marighella», siendo la mayoría de ellos intelectuales provenientes en su mayoría del movimiento estudiantil revolucionario de finales de los años 60 que albergaban un odio justificado al imperialismo, los crímenes de guerra del imperialismo estadounidense en Vietnam y la dominación brutal del capitalismo. Se veían a sí mismos como una élite revolucionaria, que propagaba la guerrilla urbana según el modelo de América Latina –en ausencia de una situación revolucionario y negando estar bajo dirección de un partido marxista-leninista– por lo que estaban fracasando antes de empezar a luchar. Esto no dice nada de su valentía personal, de su compromiso revolucionario pero sí de su juicio político. (...) Desde el principio, el partido –contrariamente a lo que a propósito mentirosamente ha difundido la prensa de Alemania Occidental– se ha distanciado de la RAF, por sus llamadas teorías: del uso del terrorismo expresado en intentos de asesinatos políticos sin conexión, de forma ajena con la lucha revolucionaria de las masas; de su blanquismo, que espera que la abolición para la humanidad de la esclavitud asalariada con la lucha de clase del proletariado es a través de la conspiración de una pequeña minoría de intelectuales; de su teoría del «impulso externo», la pequeña rueda de intelectuales revolucionarios que impulsa a la rueda grande, la clase obrera, para que funcione el engranaje; que establece que la clase obrera y los demás trabajadores, ya que son incapaces de elevarse a la lucha revolucionaria deben ser estimulados a través de acciones espectaculares; de su negación de la necesidad del partido marxista-leninista de vanguardia del proletariado y otras teorías oportunistas más. (…) El límite entre un revolucionario pequeño burgués y un contrarrevolucionario pequeño burgués obviamente se alcanza, cuando sus acciones, sus ataques, su terror, se vuelven contra el pueblo. (...) La historia de la RAF es un ejemplo clásico de la desesperanza de terrorismo pequeño burgués, como su principio revolucionario acaba en acciones contrarrevolucionarias». (Equipo de Bitácora (M-L); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 15 de enero de 2016)

¿Por qué teorías se caracterizaban las RAF? Sabemos que tenían una visión tercermundista de la lucha internacional. Una de las organizaciones maoístas españolas, que admiran a las RAF, reconoce:

«La RAF tiene claro que el frente de batalla está entre las metrópolis y las periferias, entre los países imperialistas y los países imperializados –el llamado Tercer mundo–. En su concepción, son los habitantes de las periferias y no los de los centros quienes están llamados a llevar a cabo la revolución proletaria mundial y a terminar con el sistema de intercambio imperialista saqueador de plusvalía. Los combatientes de la RAF se ven a sí mismos únicamente como partisanos «que operan tras las líneas enemigas». (Iniciativa Comunista; La fracción del Ejército Rojo, 2016)

¿Y en qué capa de la sociedad fijaba sus esperanzas como vanguardia de la revolución? En un alegato maoísta de la época de la Revolución Cultural, decían:

«En la República Federal y Berlín Occidental, corresponde al movimiento estudiantil: su lucha en las calles, sus incendios, su uso de la violencia, su entusiasmo, también, por lo tanto, sus exageraciones y su ignorancia, en definitiva: su praxis, reconstruir el marxismo-leninismo como teoría política, al menos en la conciencia de la intelectualidad, sin la cual no se pueden aprehender los hechos políticos, económicos e ideológicos y el modo en que aparecen, sin la cual no se pueden describir sus conexiones internas y externas». (Fracción del Ejército Rojo (RAF); Concepción de la guerrilla urbana, 1971)

Niegan así el papel predominante del proletariado en nuestra época. Precisamente suponemos que para los admiradores de las RAF el hecho de que estos intelectuales, pequeño burgueses y lumpens, fuesen seguidores de una de las corrientes revisionistas del momento como la Escuela de Frankfurt, conocidos por su negación de las leyes objetivas y de la previsión del futuro. O que fueran afines a tesis como las de Herbert Marcuse que negaban el proletariado en pro del estudiantado, es un «detalle» sin más relevancia. Igual que se tome como referentes el foquismo de Guevara, el propio guevarismo urbano de Marighella o el guerrillerismo espotaneista de Débray como estrategia militar, tampoco parece importarle mucho a los defensores de las RAF. «¡Total pegan tiros, al menos hacen algo! ¿Al menos no son pacifistas verdad?» Ese es la línea de defensa de estos pobres diablos.

Entre las RAF también eran famosos por figuras como el guevarista-maoísta Ulrike Meinhof, conocida por sus comentarios antistalinistas que le hacían el juego a la URSS socialimperialista a la que apoyaban:

«Lo poquísimo que habían conseguido los intentos stalinistas de politización mediante la agitación y la propaganda. La ingenuidad con la cual se hablaba antes de la invasión de un socialismo democrático de nuevo tipo, de compromiso con la Iglesia, de política antiimperialista, de una nueva formulación del marxismo, sin decir material y exactamente en qué pensaba (...) Es probablemente un producto de la despolitización masiva por obra de la política stalinista». (Ulrike Meinhof; Der Schock muß aufgearbeitet werden; Publicado en «Konkret», 10/1968)

¿Que opinara el castro-maoísta de Hasél cuando se entere de estas declaraciones de su musa? Callará o desviará el tema como acostumbra cuando le dejan en evidencia.

¿Quién era el culpable de la degeneración del Partido Comunista Checoslovaco y la invasión socialimperialista de la Unión Soviética de Brézhnev, y sus satélites, de 1968? ¡Por supuesto de Stalin que había fallecido en 1953! [Nótese el sarcasmo]. Esta crítica en realidad se nota de lejos que es una reproducción de la que hicieron en su momento los autores de la Escuela de Frankfurt, que acusaban a los regímenes capitalistas como socialistas de poner la técnica por delante de los ideales, de obsesionarse con los fines sin preguntarse si los medios son lícitos, de no prestar atención a la educación en valores humanistas, o de dar una educación en pro del pragmatismo. Por supuesto eso evidencia que «no conocían nada» de la teoría marxista sobre cómo concibe este la cultura, el trabajo, el humanismo, y demás cuestiones en las cuales el marxismo está muy lejos de un frio pensamiento insensible, de un modelo de sociedad de productores autómatas sin ideales e intereses, precisamente al socialismo no le beneficia ese tipo de modelo con ese tipo de personas porque unos trabajadores sin inclinaciones e intereses, sin cultura, sin la vigilancia revolucionaria no pueden sostener el democratismo proletario, es presa fácil de la influencia ideológica de la vieja sociedad y de la presión ideológica del exterior. En la URSS de Stalin, que es la figura que más demoniza esta pandilla de demagogos, se hizo hincapié en conocer de forma profunda los fundamentos de la economía más allá de superficialidades para que la propiedad colectiva no sufra robos ni sea usurpada. Instó a que los productores se implicaran en la vida política y pusieran en su sitio a los burócratas, a que se los criticase y se condenara su mala gestión y se votara en su contra incluso si eran miembros del partido comunista. Exhortó a condenar la vanidad y el intelectualismo teniendo paciencia con la gente que no sabía emitir una crítica completa e implacable por miedo, ausencia de conocimiento o falta de costumbre, aclarando que debe rescatarse la esencia positiva de la crítica camaraderil, y animarles a que siga hablando y señalando errores por el bien de todos. Otro caso que demuestra ese carácter del marxismo-leninismo es el de Albania; en esta experiencia socialista sus líderes comunistas se interesaban por la cuestión medioambiental desde la óptica marxista, pero también de la necesidad de eliminar el formalismo y el compadrazgo en las reuniones y tomas de decisiones, de acabar con la herencia patriarcal o el misticismo religioso, amortiguar la desigualdad entre las diferentes regiones del país, entre el campo y ciudad, de promover que el intelectual y el gobernante no se quedasen anquilosados en sus tareas y ayudasen en labores de la producción físicas durante al menos una temporada una vez al año, había una preocupación y se actuaba en consecuencia para no caer en la desproporcionada diferencia entre salarios que crease una capa de privilegiados separados del resto, donde se fustigaba el desinterés y el espíritu de delegar en terceros las cuestiones políticas que te incumben a ti y tú familia; reminiscencias heredadas de la sociedad anterior. Esto demuestra que lo que han propagado los intelectuales pseudomarxistas de estas escuelas aburguesadas no tiene nada que ver con la realidad.

Otra cosa muy diferente es lo que ocurría en los países revisionistas-capitalistas donde la propiedad sobre los medios de producción fue establecida o restablecida, donde las diferencias salariales y de clase se ahondaban, donde la diferencia entre trabajo físico e intelectual se ampliaban, donde el burocratismo abarcaba todo el sistema, en cuya cultura el egoísmo, la avaricia, el indiferentismo, el idealismo religioso, la cultura decadente y las drogas se propagaban como la peste, en especial entre la juventud. Muchos de los autores de la Escuela de Frankfurt al evaluar la URSS no hacen diferencia entre la época de Lenin y Stalin, y la época de Jruschov y Brézhnev, ni sus sucesores lo hacen a la hora de evaluar la Albania de Enver Hoxha a la etapa final con Ramiz Alia, no ven un cambio cualitativo de un periodo a otro, sino que lo tratan como un todo uniforme, algo que precisamente hace casi cualquier historiador burgués para endosar errores de la etapa revisionista-capitalista a la etapa socialista, esa es una de las razones por las que sus críticas son desechables desde ese momento y por completo.

¿A qué nos recuerdan estas declaraciones de Ulrike? ¿Y las declaraciones de la banda trotsko-guevaristas del MIR de Chile?

«Nació en pleno periodo stalinista, cuando las libertades se hacían aparecer como antagónicas con el socialismo, cuando se reducía el socialismo a la planificación de la economía y al aumento de la producción en toneladas de acero, cuando ejercía el poder una capa de funcionarios y militares, la burocracia y no la clase obrera y el campesinado». (MIR; El MIR y los sucesos en Checoslovaquia, 1968)

¿No nos suena estas palabras a Mao Zedong, a Jruschov, a Tito?

¿Era acaso esto verdad? ¿Los «stalinistas» checoslovacos no proporcionaron una formación ideológica a su partido y su población? Tal parece que estos zopencos no han leído ningún texto de los «stalinistas» de la época como Klement Gottwald, Josef Horn, Alexej Čepička o Václav Kopecký para permitirse afirmar esas barbaridades, ni mucho menos los materiales del Partido Comunista de Checoslovaquia (PCCh) de aquel momento. ¿No será más bien culpa de los antistalinistas como Gustáv Husák, Ludvík Svoboda que habían sido expulsados o degradados del partido y luego readmitidos por los jruschovistas checoslovacos tras la muerte de Gottwald? ¿No fueron los jruschovistas los que eliminaron cualquier línea de demarcación entre sus teorías políticas, económicas y culturales revisionistas con las de la socialdemocracia?

A los maoístas, trotskistas, anarquistas, castro-guevaristas eso les da igual, la culpa siempre será de Stalin, para nosotros mejor, pues traza una línea objetiva entre marxista-leninistas de los farsantes:

«A pesar de todas las disputas y desacuerdos los revisionistas de distintas especies coinciden en desacreditar y calumniar a Stalin, desde los soviéticos, eurocomunistas, titoistas, maoístas, trotskistas, anarquistas, espontaneistas, etc. Encontramos en ello aquí un frente común con los imperialistas, los fascistas y la reacción mundial. En este sentido, la actitud en torno a Stalin es una cuestión fundamental, un criterio, una línea de demarcación que separa a los verdaderos marxista-leninistas de los revisionistas y oportunistas de todos los matices, los verdaderos revolucionarios de los contrarrevolucionarios. Si defendemos a Stalin, defendemos al marxismo-leninismo, las tradiciones revolucionarias del Octubre Rojo de 1917 y la experiencia del primer Estado socialista fundado por Lenin y Stalin de hace 30 años. Nuestro compromiso con el Camarada Stalin no debe ser sólo un servicio de palabra. Honremos mejor a Stalin, aprendiendo de él. Aprendiendo de sus ricas experiencias sobre la lucha de clases, su espíritu revolucionario de lucha, su compromiso marxista-leninista, sus métodos de trabajo, etc. Adquiramos su capacidad de mirar al marxismo-leninismo no como dogma sino como guía de acción». (Equipo de Bitácora (M-L); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 15 de enero de 2016)». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)