«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 22 de abril de 2017

La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual; Enver Hoxha, 1981

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«La revolución es la tarea principal de la clase obrera. Pero se prepara en la lucha por resolver los problemas políticos, económicos, sociales, culturales que inquietan cada día a las masas trabajadoras. Son esas acciones, esas batallas diarias las que elevan la conciencia de la clase, las que fortalecen su organización y unión, las que la preparan y la conducen a la revolución. A través de esas batallas el partido se vincula con las masas y se pone al frente». (Enver Hoxha; La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual, 1981)


Introducción de Bitácora (M-L)

La siguiente obra de Enver Hoxha es un extracto del Informe presentado en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981. ¿Por qué hemos decidido traer ese capítulo en concreto? por dos sencillas razones:

1) Debido a que ofrece una fisonomía muy clara y resumida de las cuatro principales corrientes revisionistas de aquel momento: el jruschovismo, el titoismo, el maoísmo y el eurocomunismo. Ramas del revisionismo que actualmente siguen vigentes de una u otra forma en las organizaciones políticas actuales. Si bien muchas de estas organizaciones no salen a viva voz reconociéndose como seguidores de alguna de las corrientes mencionadas, cierto es que cuando analizamos sus conceptos y teorías, y sobre todo su práctica, salen a flote esas influencias.

La exposición deja claro que estas corrientes revisionistas no solamente inciden en los autodenominados partidos comunistas, sino también e incluso especialmente, entre los variados movimientos de liberación nacional. Ha de entenderse que el revisionismo imposibilita la revolución proletaria y las tareas de construcción socialista, pero así mismo entorpece, desvía e incluso inhabilita la resolución de las tareas anticoloniales, antifeudales, antifascistas, antiimperialistas, antimonopólicas.

2) El documento presenta un repaso a los axiomas del marxismo-leninismo sobre los temas:

a) Las alianzas, las etapas, las fuerzas motrices, los métodos para realizar la revolución;

b) Las diferencias entre el socialismo proletario del marxismo-leninismo y el pseudosocialismo de otras corrientes revisionistas; y la necesidad de saber diferenciar los regímenes sociales fijándonos en las fuerzas políticas que detentan el y en las leyes económicas que actúan en dichos regímenes;

c) La necesidad del surgimiento y consolidación de los nuevos partidos marxista-leninistas ante la traición y degeneración de los viejos y tradicionales partidos que han degenerado. Así como el desarrollo del internacionalismo proletario para vigilar y reforzar este crecimiento y consolidación.

En definitiva se trata de un documento muy didáctico.

Notas:

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos del autor en este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

viernes, 21 de abril de 2017

El tercermundismo está diametralmente opuesto al internacionalismo proletario

Caricatura marxista-leninista: abajo Ford de EEUU, Deng Xiaoping de China y Brézhnev de la URSS

«La nueva marca del revisionismo moderno, el revisionismo chino, no difiere en la línea ideológica en modo distinto a los otros revisionismos, pues también ha abandonado los principios del internacionalismo proletario.

El objetivo de los revisionistas chinos fue, y sigue siendo, al igual que la de los revisionistas soviéticos, la eliminación de la independencia de los partidos marxistas-leninistas en la solución de los problemas de la revolución y la construcción socialista, pretenden eliminar la opinión de que cada uno debe seguir su propio camino para resolver estos problemas. Una expresión concreta de esto es su comportamiento hacia el Partido del Trabajo de Albania y los demás partidos marxistas-leninistas que no aceptaron, a ciegas su línea revisionista. Los revisionistas chinos querían hacer que las relaciones con Albania y la cooperación económica con ella girasen en virtud de la aceptación de las estrategias y tácticas antimarxistas, y su política revisionista. Por otro lado, como ha destacado el camarada Enver Hoxha, el Partido Comunista de China ha abandonado los principios marxista-leninistas del internacionalismo proletario y el firme apoyo a los movimientos revolucionarios y de liberación nacional mientras en cambio trata de establecer amistad con los partidos burgueses y crear agrupaciones que sigan su línea, independientemente de las buenas palabras de que digan éstas sobre que se oponen a un centro que los dirija. Precisamente crea y apoya este tipo de grupos, con el fin de sabotear los verdaderos partidos marxista-leninistas.

Los revisionistas chinos explican su actitud hacia el «tercer mundo», incluyéndose en este campo, diciendo que China misma se ha hecho el centro y la vanguardia del «tercer mundo», como ejemplo de la expresión más profunda del internacionalismo proletario. Esto es antimarxista. La teoría de los «tres mundos», niega a la clase obrera internacional cuando se encuentra en el centro de nuestra época actual, el llamado «tercer mundo», de hecho incluso elimina las concepciones del internacionalismo proletario, pues elimina el carácter de clase y niega la revolución proletaria.

El Partido Comunista de China emite la consigna de unidad internacionalista. Pero en la práctica está en contra de ella y la ataca. El lema chino de la unificación del «tercer mundo» con el «segundo mundo» y la mitad del «primer mundo», es decir, con el imperialismo estadounidense, es una de las consignas existentes más reaccionarias,  llama el proletariado y los pueblos oprimidos a que se unan al capital, a las potencias imperialistas y al imperialismo estadounidense, divide las filas del proletariado y le hace renunciar a la revolución. China apresura la guerra de rapiña entre las potencias imperialistas y sus agrupaciones.

Esta política es contraria al internacionalismo proletario que tiene como objetivo romper los planes belicistas del imperialismo y, en caso de que no poder evitarlo, movilizar a la clase obrera y a las masas trabajadoras para transformar la guerra imperialista en una guerra revolucionaria de liberación.

Está claro que la lucha de los revisionistas chinos contra el socialimperialismo soviético no tiene que ver en lo más mínimo con la unidad del internacionalismo proletario. Surge de las posiciones derivadas de una rivalidad interimperialista. Tanto los socialimperialistas soviéticos como los revisionistas chinos son furiosos enemigos de las luchas revolucionarias y de liberación nacional de los diferentes países. Las sabotean por el bien de su propio espíritu chovinista, imperialista y en relación con dichos intereses. Especulan con las consignas del internacionalismo proletario, para ampliar sus esferas de influencia, pisotean los intereses del pueblo y de los trabajadores de otros países, abandonan el apoyo a la revolución en favor de relaciones y las alianzas con tal o cual Estado y régimen monárquico, fascista, o democrático-burgués». (Leonora Simo; El internacionalismo proletario se fortalecerá en la lucha contra las concepciones y prácticas revisionistas, 1978)

martes, 18 de abril de 2017

[Bandera Roja] La salida de la MUD y de la CIPOML; sus causas reales; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«1) Si miramos las causas de la expulsión de Bandera Roja (BR) de la CIPOML, la polémica versa entre un partido que se coloca en un espectro de alianzas con la más negra reacción del país, los partidos herederos del puntofijismo y los líderes apoyados y financiados por el imperialismo estadounidense, y de otro lado, un grupo de partidos de una internacional que apoya a los regímenes revisionistas y a sus corrientes por todo el mundo, en el caso concreto el «socialismo del siglo XXI» con especial énfasis a diferencia de otros como Ecuador. Esto no podía sino crear tensiones internas entre la CIPOML y una de sus secciones en Venezuela: Bandera Roja, que se saldó con la expulsión de este partido al ser de nula influencia y ser el único partido de la internacional que se oponía a apoyar al chavismo –aprovechando que además se aliaba con los partidos tradicionales de derecha y proestadounidenses–:

«Esta declaración es una clara condena de las posiciones y de las prácticas de Bandera Roja, por parte de los partidos y organizaciones de la Conferencia. Es una exposición argumentada de las posiciones marxista leninistas frente al desarrollo de la lucha de clases en Venezuela y expresa los intereses de la clase obrera y del pueblo de ese país. Es la posición de los verdaderos partidos marxista leninistas. (...) En América Latina en varios países los imperialistas yanquis han instalado bases militares y promueve crímenes, bandas fascistas y todo tipo de acciones para desestabilizar a Cuba y al gobierno de Hugo Chávez en Venezuela y reprimir a los luchadores por la soberanía y la revolución. (CIPOML; Carta a la dirección del Partido Bandera Roja de Venezuela, 2004)

La CIPOML diría de Chávez que:

«Se ha ganado un puesto entre los luchadores sociales y los revolucionarios, entre los trabajadores y los pueblos de América Latina y de otros continentes; se destaca como un luchador, como un patriota decidido, como un antiimperialista consecuente». (CIPOML; Declaración de la CIPOML por la muerte de Hugo Chávez, marzo 7 de 2013)

Estupideces similares hemos visto recientemente con la muerte de Fidel Castro, calificado por los pseudomarxistas de «antiimperialista», el poliagente del imperialismo que se vendía al mejor postor dependiendo del momento y la pose a mantener –le daba igual imperialistas estadounidenses, soviéticos, chinos, rusos, que español–. En el caso de Hugo Chávez, sabemos que suena a broma de mal gusto calificar de antiimperialista a un hombre de verborrea antiimperialista que jamás dio pasos para acabar con la dependencia y deuda económica de Venezuela respecto a los imperialismo, y en especial de Estados Unidos, calificar de antiimperialista al amigo del imperialismo ruso, del socialimperialismo chino, del régimen de los Ayatolas, de los líderes nacionalistas de los regímenes neocoloniales «no alineados», de antiimperialista al «compadre» de Correa, Ortega, Morales, Mújica, Kirchner y demás sirvientes de las multinacionales, es solo un chiste del revisionismo. Aunque sabemos que asusta que los pretendidos cuadros más ilustrados del proletariado internacional califiquen de esa forma al falso antiimperialismo del «socialismo del siglo XXI», y que el tema dé para varios documentos, sigamos con la cuestión de la polémica Bandera Roja-CIPOML.

lunes, 17 de abril de 2017

El contexto de creación y degeneración del PC de C-ML/EPL; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Para nosotros es de especial importancia analizar el desarrollo de esta organización, así que dedicaremos un análisis muy exhaustivo y extenso.

El Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML), fue creado el 17 de julio de 1965 en base a la fusión de varios grupos contrarios a la política del Partido Comunista Colombiano (PCC), entre los miembros más destacados se hallaban Pedro Vásquez Rendón, Pedro León Arboleda, Francisco Caraballo, Francisco Garnica, Jairo de Jesús –Ernesto Rojas–, Oscar William Calvo, Libardo Mora Toro y otros:

«Ayer con la camarilla Duranista y hoy con el grupo que encabeza Gilberto Vieira, al P.C. se ha intentado convertirlo en simple aparato electorero colocado a la cola de las disidencias tácticas de la burguesía, empantanado en el más crudo oportunismo reformista, ajeno a la revolución, es decir, en un obstáculo para que la clase obrera pase de sus luchas reivindicativas de tipo económico a las batallas por la conquista del poder político. Su estructura organizativa leninista fue reemplazada paso a paso, por la de una simple agrupación liberal, sin ninguna disciplina, sin militancia seleccionada, con el burocratismo en su peor acepción como único método de dirección y por consiguiente incapacidad para aprovechar todas las coyunturas revolucionarias. Ha servido para prolongar el dominio de la oligarquía y el sufrimiento de las masas. Tergiversando así los objetivos revolucionarios del Partido Comunista y corrompidas sus normas organizativas, el proletariado quedó de nuevo huérfano de su vanguardia política y, desde ese momento, la existencia de su Partido marxista-leninista se presentó con redoblada urgencia, mayor ahora que nunca, cuando se plantea la tarea de la conquista del poder político, de la destrucción del actual régimen burgués-proimperialista y el implantamiento de un nuevo orden popular». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); Hacia una política revolucionaria en cuanto a organización, 1 de enero de 1965)

Se decidió llamar a este congreso el Xº Congreso, para dar a entender que seguían la tradición del viejo PCC antes de ser usurpado por los revisionistas. Las juventudes del PC de C-ML se llamaron la Juventud Revolucionaria de Colombia (JRdeC) y su brazo armado el Ejército Popular de Liberación (EPL). Ciertamente en los 60 tendría un papel muy activo en la lucha contra el reformismo colombiano, en especial contra la versión colombiana del revisionismo soviético.

En esta época en la que los marxista-leninistas colombianos, como los de otras partes del mundo, no había analizado, explicado ni refutado todavía por completo el carácter de la Revolución Cubana ni la Revolución China, muchos elementos honestos y potencialmente revolucionarios cayeron presos de estos dos mitos, lo que influiría en el desarrollo del PC de C-ML.

Primeramente el PC de C-ML sufriría en su seno unos inicios con un enfoque guevarista hasta finales de los 60:

«El «foquismo» estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa influencia». (Notas de la comandancia: Sobre la historia del EPL, 2008)

sábado, 15 de abril de 2017

El fallecimiento de Rockefeller y la «desmemoria» de los jruschovistas y maoístas; Equipo de Bitácara (M-L), 2017


El 20 de marzo de 2017 falleció David Rockefeller, ante la desmemoria de muchos es necesario recordar algunos de los hechos que ejemplifican las relaciones de Rockefeller con la reacción internacional, incluido los líderes y movimientos revisionistas.

Un repaso a la historia y el rol de la familia Rockefeller

El apellido familiar ha sido bien conocido por progresar en base a la red de alianzas tejidas alrededor de las fuerzas más reaccionarias. Una de los negocios más sonados fue la conexión de la familia Rockefeller con los nazis:

«El grupo de compañías de la Standard Oil, de la cual al familia Rockefeller poseía un cuarto y controlaba sus intereses, fue un decisivo asistente en la ayuda a la Alemania Nazi para preparar la Segunda Guerra Mundial. Esta asistencia en la preparación militar viene de su apoyo durante la relativa poca suficiencia de Alemania en crudo de petróleo, insuficiente en aquel entonces para modernizar la maquinaria de guerra; en 1934 por ejemplo el 85% de los productos de petróleo acabados eran importados». (Antony C. Sutton; Wall Street y el ascenso de los nazis, 2010)

Algo que le costó, incluso una sanción del gobierno estadounidense por mantener sus pactos durante la Segunda Guerra Mundial, una sanción de la que salió impune a pesar de sus relaciones moralmente repudiables dadas las circunstancias:

«El gobierno estadounidense se preocupaba mucho por esta alianza, sobre todo después del ataque japonés a Pearl Harbor, la razón para entrar en la guerra en diciembre de 1941. Se acordó una vieja ley sobre «el intercambio ilegal con el enemigo» y abrió una causa penal contra la Standard Oil por haber escondido patentes sobre Buna y aluminio a las fuerzas armadas estadounidenses y al mismo tiempo entregado combustible a los submarinos y aviones alemanes. John D. Rockefeller dijo que no sabía nada y Farish rechazó la declaración, pero avisó al fiscal que la Standard Oil también entregaba combustible a las fuerzas armadas de los EEUU. En marzo de 1942, el Pentágono pidió al presidente Roosevelt que cerrara la causa contra Standard Oil para no poner en peligro la producción bélica. Roosevelt aceptó. La Standard Oil tuvo que pagar una multa de 5.000 dólares y prometer que no abastecería más a los alemanes con combustible y se cerró la causa penal». (Gaby Weber; Standard Oil y Adolf Eichmann, el pacto secreto de la industria petrolera con los nazis, 2007)

Nelson Rockefeller, vicepresidente durante la administración del presidente Gerald Ford, fue célebre por sus encuentros y apoyo público a Somoza, el dictador militar de Nicaragua que gobernó con el consentimiento del gobierno estadounidense durante décadas.

La biografía de David Rockefeller y sus nexos con la reacción internacional

Respecto a David Rockefeller, figura de moda por esto días a causa de su ya mencionado deceso, a todos nos es conocida su historia personal:

«Era el único nieto vivo de John D. Rockefeller, el magnate que fundó la Standard Oil Company en el siglo XIX y a partir de la cual construyó una fortuna que le llevó a ser el primer multimillonario de Estados Unidos. El conocido banquero presidió durante años el Chase Manhattan Bank y fue fundador de la Comisión Trilateral, creada en 1973 y considerada una de las organizaciones privadas más influyentes del mundo». (...) Con estudios en Harvard y Londres y doctorado en Ciencias Económicas por la Universidad de Chicago, Rockefeller entró en 1942 como voluntario en el ejército y fue funcionario de inteligencia en Argelia y ayudante del agregado militar de Estados Unidos en París, donde se licenció con el rango de capitán en 1945. Al año siguiente, ingresó como gerente adjunto del departamento internacional del Chase Manhattan Bank, una de las mayores entidades financieras de Nueva York, y en 1955 fue nombrado vicepresidente ejecutivo, antes de pasar a ocupar la presidencia en 1961. En 1981, cuando tenía 65 años, abandonó el cargo en la entidad financiera tras asumir la iniciativa de su expansión a escala internacional». (El Confidencial; El financiero David Rockefeller muere a los 101 años, 20 de marzo de 2017)

El arquetipo de relación reacción-familia Rockefeller se repitió también con David Rockefeller, no hay más que ver quiénes fueron sus socios y amigos. Uno de los ejemplos más conocido es el del caso del sangriento Shah de Persia, por el cual tras años de diversos lazos y pese a las represiones sobre el pueblo iraní destapadas en la prensa mundial, David Rockefeller tuvo la osadía de interceder por él ante el gobierno para que fuese a Estados Unidos a tratar su enfermedad:

«Por su parte, el Shah solicitó a su amigo y banquero David Rockefeller que le mandara un especialista norteamericano. Rockefeller –según el periodista Mark Bloom lo contó en la revista Science– envió a Cuernavaca al doctor Benjamin Kean, jefe de medicina tropical del New York Hospital, y profesor de parasitología de la Universidad de Cornell. Desde su primera visita, el doctor Kean llegó a la conclusión simple de que los médicos mexicanos habían confundido los parásitos de la malaria con la precipitación de unos cristales de tinte en el análisis de sangre. Estuvo de acuerdo, sin embargo, en que debía extirpar la vesícula cuanto antes y hacer exploraciones del colédoco, pero consideró que esto sólo era posible en el New York Hospital. Fue en base a ese informe que Rockefeller y Kissinger solicitaron el ingreso del Shah en Estados Unidos». (El País; La enfermedad política de Reza Pahlevi, 4 de febrero de 1981)

David Rockefeller fue supervisor de las operaciones crediticias y en general de la línea económico-política de la dictadura militar de Videla, siendo en concreto amigo personal del fascista José Martínez de Hoz, Ministro de Economía de Argentina en aquel entonces:

«David Rockefeller, presidente del Chase Manhattan Bank y amigo personal del ministro de Economía argentino, José Martínez de Hoz, llegará el próximo jueves a Buenos Aires para analizar con las autoridades argentinas la posibilidad de realizar nuevas inversiones en este país. El momento económico argentino es actualmente crítico. Martínez de Hoz, por su parte, señaló recientemente que la visita de Rockefeller significa «una demostración de fe en la mejora de la situación económica» argentina, reconociendo tácitamente que la presencia del financiero servirá para apuntalar un difícil tramo de su gestión, contestada por un aumento inflacionario progresivo. Durante las cuarenta y ocho horas de su visita, el banquero norteamericano tiene programado reunirse con el presidente Jorge Videla y con altos funcionarios del área económica oficial, encabezados por Martínez de Hoz. Rockefeller se ha caracterizado por el decidido apoyo que presta a la gestión de su amigo y ministro. En abril de 1978 le elogió por «la creatividad y rigor de su desempeño en el campo económico». Y lideró su programa como «brillante, sólido, con metas razonables y, sobre todo, absolutamente realista. Las riendas económicas de Argentina -dijo Rockefeller en reciente entrevista- están, sin duda, en las manos más rigurosas, conocedoras y responsables que el país ha tenido en muchos años». (David Rockefeller, A Buenos Aires para estudiar nuevas inversiones en Argentina, 7 de marzo de 1979)

Pero también David Rockefeller actuó como supervisor y defensor de las políticas neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI), aquellas que tanto daño causaron en especial a América Latina:

«La crisis –económica– que afecta a los países latinoamericanos no se debe a las políticas condicionadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino a los propios errores en la conducción económica de los países», aseguró el banquero norteamericano David Rockefeller en unas declaraciones realizadas en la capital ecuatoriana, donde se encuentra, dentro de la gira que realiza por varios países de América Latina. Los beneficios de las políticas de ajuste del FMI se verán a largo plazo, agregó Rockefeller, principal accionista del Chase Manhattan Bank y dueño, además, de importantes intereses en otras grandes empresas, como la Exxon. «El objetivo de esas políticas –del FMI– es reorientar un proceso de desarrollo, que desde 1960 puso demasiado énfasis en la sustitución de importaciones y en el papel del sector público como factores fundamentales de desarrollo», dijo el banquero. (...) En el proceso de desarrollo llevado a cabo en América Latina, agregó Rockefeller, se descuidaron factores importantes: «Los mecanismos del mercado y la importancia del sector privado», que ahora están siendo reconocidos como gestores de desarrollo económico». (El País; David Rockefeller defiende las políticas de ajuste del FMI en América Latina, 1985)

Las relaciones de David Rockefeller y el bloque de los revisionistas soviéticos

Bien. Pero esto no acaba ahí. Las relaciones de Rockefeller también fueron muy vivas con los países y figuras revisionistas.

Antes debemos de confesar la enorme carcajada que nos causaron nuestros «entrañables» revisionistas maoístas y jruschovistas que se pasaron maldiciendo a Rockefeller en el día de su fallecimiento, creyéndose –pobres ellos– tan justos y revolucionarios en sus principios. La ignorancia o hipocresía de estos elementos nunca dejará de sorprendernos. Veamos.

¿Se acordarán los jruschovistas de cuando su amado Jruschov se entrevistaba con Rockefeller el 29 de junio de 1964 y confabularon tan ricamente a espaldas de los pueblos? ¿Sabrán que ya en septiembre de ese mismo año Jruschov pedía desesperado créditos?

«David Rockefeller, Presidente del Chase Manhattan Bank, informó al Presidente Johnson hoy tras su recibimiento con el Premier Nikita Jruschov de la Unión Soviética. Rockefeller le contó a Johnson que durante las dos horas que habló, el líder rojo dijo que los Estados Unidos y la Unión Soviética «deberían tener más tratos». Jruschov, según dijo Rockefeller, dijo querer que los Estados Unidos extendiesen en términos más amplios créditos hacia la Unión Soviética». (Chicago Times, 12 de setiembre de 1964)

Con razón, los marxista-leninistas albaneses denunciaron que:

«[Jruschov] Toma como modelo de su comunismo a los Estados Unidos de América, la experiencia de los industriales, y las recomendaciones de los grandes hacendados estadounidenses de los Eaton, Harst y compañía. Ha llegado al punto de tender la mano a los imperialistas estadounidenses para que estos, con sus dólares y sus créditos, «edifiquen» el comunismo en la Unión Soviética». (Enver Hoxha; Carta abierta al Partido Comunista de la Unión Soviética, 1964)

¿Sabrán los jruschovistas y castristas de ayer, socialistas del siglo XXI de hoy, de la amistad entre el «barbudo» Fidel Castro y Rockefeller desde 2001? ¿O de cuando Brézhnev viajaba a los EEUU para agasajar a los políticos banqueros estadounidenses con la intención de pedir más créditos para la ya de por sí endeudada URSS revisionista?: